La falta de reconocimiento de los derechos fundamentales más esenciales son los principales problemas que enfrenta la población migrante en Níjar, según el informe de situación de las personas residentes en asentamientos elaborado por la ONG Almería Acoge.
Un fenómeno de segregación que incentiva actitudes discriminatorias y xenófobas dentro de la población local. Unos asentamientos vinculados a la agricultura intensiva en Níjar donde malviven unas 4.000 personas, incluidas las mujeres que ejercen la prostitución en los asentamientos, con indicios de ser víctimas de redes de trata.
Un colectivo donde la mayoría de las personas residentes son temporeras, aunque se estima que entre el 30 y el 40 % de la población podría vivir allí de forma permanente, ante la indiferencia de patronal y administraciones públicas. Precisamente, es al Ayuntamiento de Níjar a quien Almería Acoge señala por su pasividad ante el plan para realojar en 62 viviendas en Los Grillos a personas desalojadas del asentamiento del Walili. Un año después, esas viviendas permanecen cerradas y sin uso alguno.







