El Servicio Jesuita a Migrantes (SMJ) ofrece viviendas en régimen de alquiler social para dignificar el alojamiento de personas procedentes de estos poblados. Se trata de una promoción de 12 viviendas con seis plazas cada una. La intervención de esta entidad católica se centra en dos grandes asentamientos, los más grandes de la comarca de Níjar, el de Atochares y el del Hoyo, en El Barranquete”.
Además de residencial, la intervención de este servicio pretende ser integral en el proyecto migratorio de sus usuarios. Así, en los asentamientos en los que interviene, el SMJ da clases de español y apoya a sus habitantes en labores administrativas y acompañamientos médicos, entre otros, además de trabajar el desarrollo comunitario, es decir: que se hagan cosas en común. Un ejemplo es la gestión de la limpieza y la recogida de basuras.
Además de las 12 viviendas que gestionan en San Isidro, hay otra vivienda que se concibe como “una comunidad de hospitalidad”, que está situada en Pueblo Blanco. Hay personas de Ghana, de Mali, de Senegal y de España.
En definitiva un proyecto social desarrollado por una institución religiosa que está supliendo con mucha eficacia la labor que debían desarrollar las administraciones públicas, que, tristemente, ni siquiera se lo plantean.







