Si algún día decidiese vender mi casa en San José, localidad cada vez más atestada urbanísticamente —Genoveses sin hotel –,sugeriría a la inmobiliaria que como argumento de venta incluyese en el anuncio: “con vistas al mar y al cementerio de San José”.
Aunque el eslogan pueda producir un desatino ante el rechazo que el espacio pueda suscitar a los posibles compradores, el de este barrio nijareño resulta un camposanto pequeño, coqueto, e integrado paisajísticamente en el pueblo, mucho más en la Festividad de Todos los Santos. Durante estos días el recinto se llena de flores y plantas para honrar y recordar a los difuntos, pleno además de cubos y escobas para la limpieza de sus nichos. Una práctica habitual que sirve como homenaje a los seres queridos y que ayuda también a las familias a mantener el vínculo emocional con todos ellos. Un acontecimiento en el que el Ayuntamiento de Níjar, como todos los años, no permanece ajeno ante la ciudadanía.
En los aledaños a la puerta de acceso al recinto mortuorio, de la noche a la mañana, cual milagro de panes y peces, han aparecido sembradas plantas de crisantemos, ofreciendo un primoroso y colorido aspecto a la entrada al cementerio, suscitando generales elogios entre vecinos y visitantes. Nos referimos a la florida contribución municipal a la festividad, aunque solo en apariencia, pues los ramilletes desaparecen de inmediato, marchitándose con el tiempo la plantación y convirtiéndose en un amasijo de hierbajos secos ante la falta de cuidado y riego alguno. Rastrojos que permanecen así durante el resto del año hasta la próxima festividad.
Que los políticos no tienen buena fama entre la ciudadanía es una certeza avalada por las encuestas. En este caso, aún más, ante la falta de un mantenimiento y limpieza adecuados del cementerio de San José, más allá de la apariencia visual que el Gobierno municipal pretende ofrecer a los vecinos en fechas señaladas.
La conservación del medio ambiente mediante el mantenimiento de calles y dependencias municipales limpias no es sólo una cuestión de estética puntual, sino es también un aspecto fundamental para garantizar el equilibrio ecológico y el bienestar de todos los organismos vivos que comparten y dependen del entorno urbano y periurbano. Una situación hartamente demandada por “La Crónica del Parque” al Ayuntamiento de Níjar, vacilante todavía ante estos fundamentos que esperamos no prolongue su ejecución en el tiempo.








