El Sistema Sanitario de Andalucía transita por una delicada situación que vienen denunciando tanto pacientes como profesionales, incluidas diversas organizaciones del sector. Con una escasez manifiesta de determinados especialistas, principalmente de Atención Primaria, unido a una sobrecarga asistencial evidente, la situación tensa sobremanera la capacidad operativa del sistema y sus trabajadores, además de la entereza de los pacientes por la atención recibida.
Una situación que el Gobierno andaluz es incapaz de resolver y encontrar la respuesta necesaria a pesar del “gran esfuerzo” que asegura está realizando. Un impulso, no obstante, claramente insuficiente para atender las necesidades de una población dispersa, como está ocurriendo en la comarca de Cabo de Gata-Níjar, llevando al límite la capacidad de resistencia de sus vecinos.
Unas limitaciones en esta tierra que ponen en riesgo uno de los pilares del estado del bienestar y que la población exige revertir, reclamando los presupuestos y reformas necesarias para restituir el actual deterioro que sufren los servicios sanitarios de Cabo de Gata-Níjar – como del resto de Andalucía- hasta unos parámetros de calidad asistencial aceptables.
En eso anda ahora la Coordinadora de Asociaciones Vecinales de los Pueblos de Cabo de Gata-Níjar, una resuelta organización que agrupa a doce asociaciones vecinales y la de Amigos del Parque, desarrollando una labor reivindicativa ejemplar. En este caso, para intentar restituir la lamentable situación por la que atraviesa la atención sanitaria de sus habitantes, con recogida de firmas, entrevistas con las autoridades pertinentes, junto a otros movimientos vecinales.
Ante tan clamorosas como justas reivindicaciones ha llamado la atención la respuesta, tibia y emulsionada de buenas intenciones, que en este sentido ha despachado la Asociación de Empresarios de Servicios Turísticos del Parque Natural de Cabo de Gata Níjar (ASEMPARNA) para justificar su no participación a la manifestación convocado por los vecinos en defensa de una sanidad “digna y justa” el próximo domingo, 8 de junio, en El Pozo de los Frailes.
Una organización que, sin embargo, asegura trabaja “para contribuir a la mejora del destino y bienestar de las personas que lo habitan y disfrutan”, pero que justifica su no asistencia en esta concentración al “optar por el dialogo y colaboración con las administraciones públicas como vía prioritaria para alcanzar acuerdos y soluciones”. Así es, y no se pondrían en duda las buena intenciones de este colectivo de empresarios si, como en este caso, el dialogo con las administraciones y sus representantes no resultase infructuoso y las soluciones aportadas fueran las convenientes, lo que imposibilita cualquier acuerdo.
Sostiene Martin Luther King, Jr. que “quizás todos venimos en diferentes barcos, pero ahora todos estamos en el mismo bote”. En efecto, por eso resulta lamentable que la embarcación de una organización empresarial de la comarca quede varada y no sea más firme a la hora de apoyar tan urgentes como justas y necesarias reivindicaciones de una población harta de escuchar inútilmente los discursos de sus gobernantes. Anuncios insustanciales cargados de generosos elogios a sí mismos y de buenos propósitos sobre sus actuaciones pero que, sin embargo, el ciudadano de esta tierra lejos de atisbar sigue padeciendo.
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