España se ha situado entre los países más avanzados en el reconocimiento de los derechos civiles del colectivo LGTBI. Una identificación conseguida gracias a una legislación plenamente alineada con los altos índices de aceptación de la diversidad que muestra la sociedad de este país. Sin embargo, el riesgo de involución ha cobrado carta de naturaleza en los pactos que PP y VOX han sellado para conformar los diferentes gobiernos en ayuntamientos y autonomías. Un programa claramente condicionado por los de Abascal, quien califica de “degenerados” a los activistas de este colectivo. Una coyuntura donde lo más grave es la asunción por parte del PP de la agenda extremista de VOX y su incapacidad para desmarcarse de quienes practican un discurso del odio.
Es el caso del Ayuntamiento de Níjar, donde VOX resulta determinante para el gobierno de la Corporación municipal presidida por José Francisco Garrido. Una alianza entre PP y la extrema derecha que se está revelando como fuente de enredos, especialmente embarazosos para los populares, claramente condicionados por la única concejala de VOX.
Un ejemplo de esta alianza, por vez primera en los últimos años y gobiernos municipales, ha sido la despreciable ausencia del Consistorio en apoyo al Día del Orgullo, haciendo desaparecer los emblemas en defensa del colectivo en diferentes localizaciones municipales. Una divisa con alto valor simbólico para el grupo, pues representa la voluntad de respeto por las demandas de las personas lesbianas, gais, bisexuales, transexuales e intersexuales en el reconocimiento de sus legítimos derechos.
Mas la retirada de la bandera arcoíris en lugares institucionales de los ayuntamientos en los que el PP se ha hecho con el poder gracias al apoyo de VOX, como es el caso de Níjar, es la parte más visible, pero no la más importante, de su ofensiva contra la comunidad LGTBI. Una colectividad a la que la extrema derecha se refiere despectivamente con el apelativo de lobby y “degenerados” a sus miembros.
De la misma forma, la Corporación Municipal, entiéndase Pilar Fenoy, se ha negado con abyectos argumentos declarar Níjar como “destino amigable” para la comunidad LGTBI. Un proyecto de mejora de la calidad de los destinos turísticos promovido por la Secretaría de Estado de Turismo del Gobierno de España y la Federación Española de Municipios y Provincias, al que están adheridos numerosos consistorios y empresas turísticas de este país con el consiguiente beneficio para el sector.
Asistimos a una evidente dicotomía entre las declaraciones políticas y las decisiones entre el relato y los hechos. No es congruente hacer un alegato contra la homofobia, como hace el PP para tratar de proteger su imagen, mientras pacta con VOX, un partido que presenta la diversidad de opciones como algo indeseable y perseguible. Alcalde Garrido, no permita que se imponga ese otro relato: reconocer los derechos de una minoría en nada perjudica a los de la mayoría; reconocer la libertad de un colectivo tampoco merma la libertad de los demás.







