Transitan por el gobierno andaluz una camarilla de políticos, cuan animosos juglares que sobre el pulpito institucional no cejan de alabar sus cometidos, generalmente aliñados de logros, avances, inversiones y otras monsergas. Y los escuchamos, mientras en esta tierra los indicadores independientes que conocemos no son particularmente para tirar cohetes: paro, renta media por hogar, salarios, sanidad, crecimiento del PIB… Una situación endémica en ocasiones a pesar de los cantos de sirena de la bien nutrida y retribuida cuadrilla de rapsodas gubernamentales que nos rodean.
Mas no desviemos la atención y vayamos a lo nuestro. Una distinguida juglar diestra en estos menesteres la tenemos bien cerca, en el Ayuntamiento de Níjar, colocada como concejala de Seguridad y Emergencias de la Corporación municipal: Mónica Morales, diputada igualmente del Parlamento andaluz por descarte de sus predecesores por Almería en las listas electorales. Desde su recién estrenada plataforma en la capital regional, Morales, sin rubor alguno, sostiene que la protección del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar es “una muestra más de la revolución verde que ha implantado el Gobierno de Juanma Moreno, apostando decididamente por la conservación, preservación y protección de nuestros espacios naturales, haciéndolo compatible con los que viven en ellos”.
Una “revolución verde” que colisiona estrepitosamente cuando ahora, sin citarlo, pretenden autorizar la apertura de un complejo hotelero junto a la playa de los Genoveses, en el corazón de este inigualable Parque Natural. Uno de los escasos parajes litorales del Mediterráneo español que no ha sido colonizado por el ladrillo y que la sociedad no quiere que así sea. Un rechazo ostensible a través de cientos de miles de firmas, manifestaciones y alegaciones en su contra por parte de plataformas, organizaciones ecologistas, asociaciones y particulares.
Una demostración evidente del enorme choque social a este proyecto dentro de un espacio natural de gran relevancia. Un dislate de consideraciones irreparables que la parlamentaria/concejal pretende camuflar ahora amparada en una supuesta “revolución verde”, para no interrumpir el camino que ya parece marcado por las diferentes Administraciones. A qué interés social alude Morales, cuando la sociedad se manifiesta en contra y la preservación del espacio natural se destruye.








